Curso Relaciones Económicas Internacionales

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miércoles, 15 de agosto de 2012

Los procesos de nacionalización y las economías nacionales


Los procesos de nacionalización y las economías nacionales
Los procesos de nacionalización, hacen referencia al traspaso de una entidad o empresa privada a un ente del Estado. Representa una reestructuración de la economía nacional, pues al transformarse en propiedad estatal, constituye una propiedad colectiva, con el fin de que el Estado continúe la explotación de ciertos recursos en conformidad con el interés general. (http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/2/955/4.pdf)
El proceso de nacionalización es muy criticado por los medios económicos dominantes que se encuentran generalmente en los países del Norte, pues son estos los que realizan inversiones en países con menor capacidad de capital monetario, humano o investigativo.  Los procesos de estatización, lesionan los intereses de las empresas que se ocupan del aprovechamiento y extracción de dichos recursos, pues eliminan la captación de capital por parte de estas empresas.
En los últimos años, algunos países de América Latina, como Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina principalmente, han comenzado diversos procesos de nacionalización enfocados en los sectores de hidrocarburos (petróleo y gas), minerales, servicios (electricidad, seguros, transporte), con el afán de recuperar el control de sectores básicos de la economía que se privatizaron en los años 80-90. Sin embargo, se hace espacio para el análisis si esta ola de nacionalizaciones corresponde mayormente a decisiones que impulsan la economía o si existe un vínculo principalmente justificando un modelo de teoría política, en contraposición con el modelo occidental de liberalismo o economía de mercado.
La nacionalización y privatización de recursos y servicios ha sido siempre un tema delicado dentro de la política tanto interna como externa de los países. Los pueblos reclaman la pérdida de la soberanía al ver como las empresas se privatizan, mientras que las grandes corporaciones transnacionales, aluden a su experiencia en el mercado internacional y a la eficiencia de sus procesos.
Las nacionalizaciones de recursos y empresas se han transformado en algo relativamente común en países latinoamericanos. El contexto y coyuntura global en el que los países más fuertes tienen problemas más grandes que una nacionalización, por ejemplo, lidiar con una crisis económica que ha desestabilizado su economía, y en el que los países latinoamericanos han demostrado tener capacidad de no verse tan afectados por la crisis económica, hace que las consecuencias de las nacionalizaciones no sean de un impacto profundo a corto plazo. Sin embargo, las nacionalizaciones pueden ser delicadas dependiendo de cuáles sean los estados involucrados, los recursos que se nacionalicen y los ganancias o pérdidas económicas que estos signifiquen para quien los explote.
Es evidente que los actores, sean corporaciones y Estados,  tengan intereses diferentes y se mantengan fieles a aquellos intereses a los cuales responden, sin embargo, las tácticas del libre mercado hacen que la competencia sea despiadada. Los países que están aportando mano de obra, recurso natural, y espacio deben abogar porque sus sacrificios se vean compensados; así como que sus intereses nacionales se vean materializados a través de estas empresas. Si esto no sucede, las nacionalizaciones serán algo cada vez más común y los conflictos a raíz de estas serán frecuentes.
El proceso económico de la producción incluye varios factores: capital, recursos, mano de obra, infraestructura, para citar algunos. El país que tiene recursos naturales muy valiosos no necesariamente va a contar con el capital, mano de obra específica o preparada para asumir no sólo la administración, sino la producción.
Los sistemas económicos planteados en la actualidad se enfocan mayormente a una apertura en la economía de mercado, provocando que probablemente en un futuro los países que desarrollan actualmente procesos de estatización, deban volver a privatizar algunas empresas que nacionalizaron para no provocar la quiebra o pérdida masiva de capital. Sin embargo, aquellos Estados que han realizado dichos procesos, deben enfocarse en la inversión de capital humano; es decir, en la capacitación de personas que sean preparadas para desempeñar los cargos en la administración que realizaban los empleados extranjeros. De igual forma, la inversión en la industrialización de las empresas y la maquinaria es un elemento fundamental para la efectividad de la nacionalización, pues sólo de esta forma podrá existir una efectiva extracción y aprovechamiento de los recursos o servicios.
También hay que tomar en consideración, el impacto que tiene un proceso de estos a ojos de los inversores, pues en sí la estatización de empresas tiene un impacto en la percepción de riesgo de los inversores. Por ejemplo, la imagen que envía Argentina con el reciente caso de Repsol, no es favorable a ojos internacionales, pues si bien es cierto que este país significaba capital favorable para la respectiva entidad, la inversión se puede encontrar en otro lugar que presente condiciones favorables para la inversión.
Los Estados se encuentran en un dilema a la hora de toparse frente a frente con un proceso de este tipo, pues existen varios elementos que hay que tomar en consideración: primeramente, si el país se encuentra en la capacidad de capital monetario, humano, industrial, de maquinaria, infraestructura, investigativo, para llevar a cabo la administración, producción, extracción, aprovechamiento de recursos, y que en realidad estos vayan a ser utilizados adecuadamente para el bienestar de la población; Segundo, debe tomar en cuenta, que se encuentra preparado tanto a corto como a largo plazo de llevar las riendas de la actividad que antes realizaban empresas extranjeras; Tercero, que el país se encuentre en la capacidad de capacitar el capital humano necesario para que estos sean útiles a la rienda de la empresa; Cuarto, debe analizar los dividendos económicos que se encuentran de por medio, entre otros.
Decisiones de este tipo, que son fundamentales para la economía nacional, deben ir dirigidas por un verdadero motivo de crear mayor bienestar económico en la población, y no motivadas por exaltar el nacionalismo o por crear un respaldo de la población hacia el gobierno de turno, como ha sucedido en algunos países de América del Sur.
Tanto las privatizaciones como las empresas estatales, son necesarias para el correcto funcionamiento económico y estatal, pues ninguno de ambos extremos, ya sea “capitalismo salvaje” o modelos socialistas, son prácticos en el mundo contemporáneo.
Fuentes Consultadas:

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